Cómo afecta la ansiedad al cuerpo y al sistema inmune

Cómo afecta la ansiedad al cuerpo y al sistema inmune

Probablemente estés familiarizado con algunos de los síntomas físicos de la ansiedad, como sentir que tu corazón se acelera antes de una primera cita o tienes un caso de sudores nerviosos. Pero va mucho más allá, y hoy vamos a explicarte cómo afecta la ansiedad al sistema inmunológico y al cuerpo en general.

Es posible que estés menos familiarizado con la forma en que la ansiedad se manifiesta físicamente. Algo comprensible, ya que generamos la relacionamos más con la preocupación y el miedo que al cuerpo.

Sin embargo, la ansiedad también afecta al cuerpo provocando arritmias, dificultades para respirar, cansancio constante, problemas para dormir, dolor muscular, calambres estomacales, sudoración excesiva, temblores y extremada facilidad para sufrir resfriados.

Cómo afecta la ansiedad al sistema inmunológico

Un poco de ansiedad a corto plazo puede ser útil para los humanos. Un ejemplo de “buen estrés” sería el breve e intenso estallido de tensión o ansiedad que se siente antes de eventos como una prueba o una entrevista de trabajo. El buen estrés es beneficioso porque puede proporcionar un impulso adicional temporal de energía o estado de alerta, lo que aumenta el rendimiento.

Cómo afecta la ansiedad al sistema inmunológico

Sin embargo, demasiado estrés puede ser dañino de varias formas y debe ser tratado. La experiencia de la ansiedad podría caracterizarse como un tipo de estrés a largo plazo. Cuando nuestro cerebro percibe una amenaza, real o imaginaria, se activa la infame respuesta de lucha o huida.

Este proceso fisiológico, coordinado por nuestro sistema nervioso simpático, está diseñado para aumentar nuestras posibilidades de supervivencia en situaciones peligrosas al quitar recursos de funciones de menor prioridad (como la inmunidad y la digestión) y canalizar recursos para preparar al cuerpo para ‘luchar’ o ‘huir.

La respuesta de lucha o huida implica la liberación de “hormonas del estrés” como el cortisol y la noradrenalina a granel en todo el cuerpo. Todos los tipos de ansiedad, incluso aquellos con síntomas más intermitentes, provocan la liberación de estas hormonas del estrés.

La presencia de hormonas del estrés y los cambios en las funciones corporales como resultado de la ansiedad pueden conducir a una variedad de cambios fisiológicos. Entre ellas, disminución de la función inmunológica y aumento de la inflamación. Se cree que aproximadamente el 80% de las enfermedades y dolencias son causadas o exacerbadas por el estrés y la ansiedad. Si quieres más consejos sobre qué hacer ante la ansiedad, te recomendamos este artículo.