psicologos especialistas en anorexia

La influencia de los medios de comunicación sobra la anorexia IV: Internet

Mientras que las revistas y la TV difunden el modelo corporal vigente en la sociedad occidental, un relativamente nuevo medio de comunicación, Internet, está difundiendo ya no sólo ese modelo, sino también una imagen corporal socialmente inaceptable y extremadamente delgada propia de mujeres afectadas por anorexia, acompañada de información explícita sobre cómo alcanzarla.

Internet se ha extendido enormemente desde finales del S XX y se ha hecho muy popular entre los jóvenes. La posibilidad de interactuar es uno de sus grandes atractivos; el anonimato y la protección de la pantalla favorece que los jóvenes expongan lo más íntimo y privado (Echeburúa y Corral, 2010), lo que nunca dirían en una interacción cara a cara. Las páginas web, foros y blogs agrupan a personas con inquietudes similares. Los afectados por enfermedades mentales han encontrado en Internet un medio en el que intercambiar información sobre su alteración, compartir experiencias y emociones, apoyarse y reforzarse.

Las páginas web relacionadas con los trastornos de la alimentación son conocidas como pro-Ana (pro-anorexia) y pro-Mía (pro-bulimia). Estas páginas se ha convertido en un lugar de encuentro, apoyo y asesoramiento para personas afectadas por trastornos de la alimentación, un medio ideal para difundir patrones de conducta y recomendaciones poco saludables sobre la dieta y para ejercer presión sobre los miembros del grupo mediante descalificaciones sobre su imagen corporal (Sámano Orozco, 2013).

¿Cómo afecta internet a las y los afectados por anorexia?

 

Su presencia en la red se ha incrementado enormemente desde su aparición a finales de la década de los 90. Chesley y sus colaboradores (2003) identificaron 500 páginas web pro-Ana. También se han identificado cientos de comunidades pro-anorexia en redes sociales como Facebook  y My Space (Juarascio et al., 2010). Cada año hay más de 13 millones de búsquedas en Google con términos relacionados con trastornos de la alimentación, sobre todo los asociados a anorexia; mensualmente hay más de 100.000 búsquedas para cada uno de los términos más relacionados con la anorexia, como pro-ana o pérdida de peso, entre otros. (Lewis y Arbuthnott, 2012).

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Para comprender cómo influyen estas websites en los trastornos de la alimentación el esfuerzo de los investigadores se ha dirigido a examinar sus contenidos y las consecuencias que producen en sus usuarios. Autores que han hecho estudios y revisiones bibliográficas sobre contenidos de las páginas web pro-ana (Borzekowski et al., 2010; Lago Blanco et al., 2012; Johnson, N.D.), o han consultado sobre ello a expertos en trastornos de la alimentación (Carrillo Durán et al., 2012), han concluido que los contenidos más frecuentes son los decálogos sobre la enfermedad; consejos y trucos para adelgazar, vomitar, usar laxantes y ocultar los síntomas a familiares y amigos; imágenes de mujeres, actrices o modelos con cuerpos muy delgados; imágenes “antes” y “después” de pérdidas importantes de peso; fotos de mujeres con sobrepeso que representan la temida imagen que se quiere evitar; tablas de peso ideal para personas con anorexia; listas de alimentos bajos en calorías; relatos de autolesiones y competiciones de pérdida de peso.

Las websites pro-ana también proporcionan apoyo social a sus usuarios. Muchas personas con anorexia  valoran sus relaciones sociales  y el apoyo emocional de sus familias como insatisfactorios, tienen problemas de ansiedad social y depresión y esto les hace más propensas a relacionarse y buscar apoyo  en Internet (Juarascio et al., 2010; Rouleau y Ranson, 2011). Estas páginas web ofrecen la oportunidad de crear comunidades on-line donde sus visitantes interactúan y refuerzan entre sí, comparten sus progresos en el proceso de pérdida de peso, se apoyan y refuerzan. Son comunidades exclusivas donde se condiciona el apoyo a la aceptación de las  normas del grupo, se promueve el aislamiento de las relaciones fuera de Internet y se proporciona una identidad a sus miembros que, de alguna manera, deben demostrar que son pro-ana (Johnson, N.D.).

 

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La construcción de comunidades pro-ana favorece que se perpetúen conductas nocivas para la salud

La exposición a los contenidos de las websites pro-ana tiene consecuencias relevantes sobre los pensamientos, emociones y conductas de adolescentes y jóvenes. Además de recibir apoyo social y fortalecer la identidad (Fox et al., 2005), otros efectos  son el refuerzo del trastorno de la alimentación y la prevención de la búsqueda de ayuda y recuperación (Rouleau y Ranson, 2011).

Las visitas repetidas a estas websites contribuyen al mantenimiento del trastorno más que a su inicio (Brotsky and Giles, 2007). Se normaliza y se minimiza la gravedad de los síntomas, cogniciones, emociones y conductas patológicas como el auto-control relacionado con la inanición  (Fox et al., 2005). La exposición repetida a los consejos y trucos sobre dietas extremas y exceso de ejercicio propicia que llegan a considerarse conductas normales y no síntomas de un trastorno de la alimentación (Borzekowski et al., 2010).

Aunque investigadores y clínicos especializados en trastornos de la alimentación coinciden que en las visitas a estas páginas contribuyen al mantenimiento más que al inicio de la anorexia (Brotsky and Giles, 2007; Carrillo Durán et al., 2012), se han observado consecuencias del visionado de páginas web pro-ana en jóvenes y adolescentes sin esta alteración.  Algunas de ellas son una valoración más negativa del propio cuerpo, pérdida de autoestima, la activación del deseo de perder peso mediante dieta o ejercicio físico (Bardone et al.,2007)  y una disminución de la ingesta de calorías la semana siguiente al visionado de las webs (Jett et al., 2010).

En conclusión, Internet se ha convertido en un poderoso y peligroso medio de comunicación para las personas con trastornos de la alimentación. No sólo posibilita compartir los trucos para conseguir  pérdidas extremas de peso, sino que también les hace sentir miembros de una comunidad donde sus pensamientos, sentimientos y conductas para perder peso se aceptan, se normalizan y se refuerzan.

BIBLIOGRAFÍA

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Sámano Orozco, L. F. (2013). ¿Influyen el Internet, las redes sociales electrónicas y otras herramientos educativas en el desarrollo de anorexia y bulimia nervosas? Nutrición, clínica y dietética hospitalaria, 33(1):38-42.

http://www.nutricion.org/publicaciones/revista_2013_33_01/INFLUYEN-INTERNET.pdf

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