ensino-lugo-9

Un pequeño homenaje a alguien que se cruzó en mi vida: Fernando

Hay personas que pasan por nuestra vida y nos dejan una huella imborrable por su bondad, valores, ejemplo o enseñanzas. Contribuyen  a tu formación como persona, moldean tu forma de ser y siempre serán  parte de tu historia como persona.

En el cine encontramos muchos ejemplos de este tipo de personas como Alfredo en Cinema Paradiso, el profesor Keating en  El club de los poetas muertos,  el periodista George Hogg en Los niños de  Huang Shi o el profesor Mathieu en Los chicos del coro

Hoy quiero rendir un pequeño homenaje a una de estas personas cuya vida se cruzó con la mía en mi adolescencia. Es alguien por el que siento un cariño y agradecimiento enorme que se ha incrementado con los años  porque, solamente desde la madurez, he podido comprender la verdadera dimensión de su labor y dedicación.

5c8b13f622000033001a3967

“Hoy quiero rendir un pequeño homenaje a una de estas personas cuya vida se cruzó con la mía en mi adolescencia”

A finales de la década de los 70 yo cursaba la EGB en el colegio Compañía de María de Lugo. Era un colegio femenino; todas las alumnas eran niñas y las profesoras religiosas o mujeres. No existían actividades deportivas, salvo las clases de gimnasia obligatorias del currículum educativo de la época, que realizábamos con zapatillas de lona sin cordones, con elástico en el empeine.

En ese contexto, Fernando, que entonces tendría algo menos de 30 años, se presentó en una reunión de la Asociación de Padres para exponer su proyecto de una actividad deportiva extraescolar, el baloncesto. Imagino la sorpresa y el recelo de aquellos padres ante su propuesta, teniendo en cuenta que además provenía de un hombre. Retrospectivamente, y tras haber conocido la seriedad, la determinación y el entusiasmo de Fernando, no me extraña nada que los convenciera.

Días después de su presentación a la Asociación de Padres se convocó una reunión en el salón de actos para las niñas interesadas; Fernando nos explicó cómo iba a organizarse la actividad y nos animó a apuntarnos. Yo tendría unos doce o trece años y salí convencida de que iba a formar parte de ese proyecto. Nos compramos nuestras primeras zapatillas deportivas y empezamos los entrenamientos, los partidos y las ligas escolares.

Yo tendría unos doce o trece años y salí convencida de que iba a formar parte de ese proyecto

Como entrenador de baloncesto Fernando fue el mejor, sin duda. Un gran técnico (años más tarde sería profesor en el INEF de A Coruña), apasionado por su trabajo, serio, educado, organizado, motivador, empático, positivo…. Una persona que confiaba en nosotras y nos infundía confianza en nosotras mismas, nos valoraba, nos hacía sentir capaces de todo y que el deporte era importante para nosotras y nosotras lo éramos para el deporte.

Esa confianza en nuestras posibilidades nos llevaba a aceptar, sin dudar, cualquier propuesta de Fernando para participar en una actividad deportiva. Un día nos planteó participar en el campeonato gallego de atletismo. Nos animó a correr diferentes distancias, saltar vallas, intentar el salto de altura, de longitud y lanzamiento de peso. Entrenamos unas semanas y ganamos varias medallas participado en la modalidad que mejor se nos daba a cada una. Y con la misma determinación y entusiasmo íbamos ilusionadas a las carreras de campo a través en el monte Segade de Lugo. Y aquello era duro; muchas veces llovía, hacía frío y estaba embarrado. Ahí aprendí a hacer un esfuerzo hasta el límite, sin pensar, sin sentir, manteniendo en la mente solo un objetivo: llegar a la meta.

Fernando y el baloncesto fueron claves en la adolescencia de varias generaciones de niñas de la Compañía de María, que vivimos esa etapa dedicada a los entrenamientos, los partidos  y los estudios. Fernando nos inculcó la afición al deporte y una actitud positiva y determinada frente a los retos. Gracias a él y al deporte interiorizamos los valores del compañerismo, la disciplina, el esfuerzo, el trabajo en equipo, la tenacidad y el afán de superación.

2020071611141064992

Fuente: Progreso Lugo

“Fernando nos inculcó la afición al deporte y una actitud positiva y determinada frente a los retos”

Fernando fue un entrenador muy volcado en sus jugadoras y muy generoso con su tiempo y dedicación. Como ejemplos, cada vez que una compañera se iba a vivir fuera de Lugo contactaba con algún equipo de la ciudad de destino para que pudiera seguir entrenando y jugando; cuando te interesabas por otro deporte hacía lo posible para que empezases a practicarlo; después de los entrenamientos montaba a las niñas en su coche y las acercaba hasta sus casas.

El proyecto de Fernando siguió creciendo. Se ganó el respeto, confianza y apoyo de la dirección del colegio y la Asociación de Padres. Consiguió que las monjas renunciaron al huerto que tenían en un lateral del colegio para construir allí unos vestuarios y una pista de baloncesto con un pavimento adecuado; hasta entonces entrenábamos en cemento. Para aquellas niñas de los 80 la pista de tennisquick fue un logro, un lujo, un premio, aunque siguiéramos entrenando bajo la lluvia. Hace unos años me acerqué a ver el colegio por fuera y vi que allí hay ahora un pabellón. Probablemente los niños que hoy entrenan en ese pabellón no sabrán que aquello fue un día una huerta donde había hasta animales y que ese pabellón está ahí gracias al trabajo y entusiasmo de Fernando.

En 1981 el equipo de baloncesto dejó de llamarse Compañía de María para llamarse Ensino. En aquella época a los colegios de la Compañía de María les llamaban también La Enseñanza, y Ensino es enseñanza en gallego. En la temporada 80/81 empezó a jugar en 2ª división con un equipo formado por alumnas del colegio y en el año 87 llegó a 1º división. El equipo Ensino sigue existiendo hoy, juega en la Liga Femenina de Baloncesto y tiene una su propia cantera de jugadoras desde infantil hasta junior

Muchas de las niñas que formaron los primeros equipos dejamos Lugo para estudiar en la Universidad. Algunas han seguido jugando al baloncesto hasta hoy, en equipos senior. Y creo que todas seguimos practicando deporte. Sabemos que el Ensino ha llegado a jugar en Primera División y nos sentimos orgullosas de haber estado en los orígenes de ese proyecto. Pero, sobre todo, Fernando, el baloncesto y el Ensino nos dejaron unos recuerdos entrañables e inolvidables que formarán siempre parte de nuestra historia como personas.

unnamed (1)

fuente: Ensino Lugo

“Fernando, el baloncesto y el Ensino nos dejaron unos recuerdos entrañables e inolvidables”

A pesar del tiempo transcurrido nos reunimos de vez en cuando en Lugo.  En 2007 y 2016 se organizaron unas cenas a las que acudimos muchas generaciones de exjugadoras, llegadas desde distintos puntos de España, para compartir nuestros recuerdos y disfrutar un rato de la compañía de Fernando, de los entrenadores que se fueron incorporando al Ensino y de algunos padres de aquella asociación que creyó en el proyecto de Fernando y le apoyó para que pudiéramos tener mejores instalaciones y el equipo creciera hasta ser lo que es hoy.

En junio de 2020  Fernando salió de la UCI del Hospital Universitario de Lugo donde estuvo 92 días  ingresado por COVID y en julio, por fin, recibió el alta.  Sus exjugadoras hemos seguido su evolución a través de un chat de wasap formado por más de 70 personas,  esperanzándonos con cada pequeño progreso. El año que viene se cumplen 40 años de la fundación del Ensino, y la ilusión de “sus niñas”, que hoy somos mujeres de más de 50 años, es poder disfrutarlo con él en otro encuentro, trasmitirle el gran cariño que le tenemos y nuestra enorme gratitud y reconocimiento a su labor.

Su historia se publicó en El PAÍS

Y también en el periódico local de Lugo, EL Progreso

 

Deja un comentario