VIDAS I: “Era una mujer soltera que rondaba los 50…”

Esta historia es real,  aunque se han modificado datos, fechas y lugares para impedir que los protagonistas puedan ser identificados.

En 1996 el Colegio de Psicólogos de Madrid y el Instituto Madrileño del Menor y la Familia firmaron un convenio para poder atender las numerosas solicitudes de adopción internacional que había en aquella década. En virtud de ese convenio, se seleccionaron y formaron psicólogos privados con experiencia en niños y orientación familiar para hacer la valoración de solicitantes de adopción internacional. Pertenecí a ese turno profesional entre los años 1996 y 2007, año en que me di de baja por traslado a A Coruña.

Sin duda fueron experiencias que me enriquecieron profesionalmente, porque me permitieron conocer el sufrimiento de parejas que lo habían intentado todo para ser padres biológicos; personas que habían pasado por tratamientos de fecundación asistida sin éxito, por el duelo  del hijo biológico que no va a nacer, por la aceptación de la imposibilidad de la paternidad biológica y por la creciente ilusión y deseo del hijo adoptivo.

De todas las historias que conocí me gustaría compartir algunas,  de las que tengo un recuerdo especial. La que hoy relato refleja las condiciones tan duras en las que viven algunos niños de otros países.

niñas asiaticas adoptadas en A Coruña

“Cuando íbamos en el coche del aeropuerto a casa pensé en lo bien que iba a vivir en esas calles tan limpias”

M era una mujer soltera que rondaba los 50 años de edad y que tenía dos hijas adoptadas en un país asiático. M. acudió a mi consulta para obtener el certificado de idoneidad para una tercera adopción. Como sus dos hijas adoptadas ya eran adolescentes llevé a cabo una entrevista con ellas para conocer su opinión sobre la nueva adopción. Para establecer un ambiente cálido y de confianza  empezamos la entrevista hablando  sobre temas que interesan a las adolescentes y poco a poco la fui derivando hacia las experiencias de sus propias adopciones.

Una de las hijas había sido adoptada con 10 años y recordaba perfectamente su vida en el país de origen. Cuando le  pregunté qué fue lo que más le había llamado la atención cuando llegó a España, su respuesta, totalmente inesperada, me impactó: “Cuando íbamos en el coche del aeropuerto a casa pensé en lo bien que iba a vivir en esas calles tan limpias”.

Su respuesta refleja lo que supone para un niño de cierta edad el  proceso de adopción, el impacto psicológico que implican todos los cambios a los que se enfrenta y el esfuerzo de adaptación que conlleva. En A Coruña, los psicólogos de Clínica Valdivia pueden ayudar al menor adoptado a acelerar el aprendizaje del castellano y gallego, y orientar  a los padres adoptivos para facilitar la adaptación. No dudes en ponerte en contacto con nuestro equipo para cualquier consulta.

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