La soledad es uno de los grandes problemas de nuestro siglo. Vivimos hiperconectados, pero eso no evita que nos sintamos solos. Muchas personas intentan aplicar parches a esta soledad. Una de las opciones más extendida es adoptar un perro.
La adopción de una mascota (no la compra) es una forma de incorporar a nuestra vida a un ser vivo que nos dará cariño y que lo recibe, que nos obligará a marcar una rutina en nuestra vida para sacarlo a pasear y darle de comer y que nos hará preocuparnos por él. Adoptar a un perro aporta compañía, amor y algo con lo que rellenar el tiempo libre, pero cuidado.
Un perro, como cualquier animal, no es una cosa ni un juguete. Si tú estás deprimido y un perro se une a tu vida, es muy posible que también lo deprimas a él, causándole problemas de salud. A la larga, tu mascota no será capaz de darte lo que necesitas. Por eso, lo mejor es que adoptes a un perro no cuando sientas que necesitas lo que te puede ofrecer, sino cuando crees que tú puedes darle a él juegos, felicidad y un amigo fiel.
No busques parches para la tristeza, acude a un psicólogo
La soledad, sentirse triste o fracasado corresponden a momentos de la vida de alguien en los que urge la reflexión, pensar hacia dentro, entender por qué se cree que se ha fallado o por qué se piensa que no se han obtenido las metas deseadas y tomar cartas sobre el asunto. Lo mejor para paliar una soledad que conduce a la tristeza y esta a la depresión es contar con especialistas. Si acabas de pasar por una ruptura, por un fracaso laboral o simplemente te has mudado a otra ciudad por trabajo y te sientes solo, acude a un psicólogo, no adoptes un perro. No todavía.
En nuestra clínica psicológica en A Coruña podremos hablar, ordenaremos tus sentimientos y diseñaremos juntos una nueva rutina vital. Cuando vuelvas a sonreír y hayas tomado las riendas de tu vida, entonces sí podrás adoptar a un perro para disfrutar mutuamente.