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Tus Psicólogos en A Coruña. Clínica Castro Valdivia.

Nuestra clínica psicológica en A Coruña y nuestro equipo de psicólogos lleva más de 25 años a tu servicio atendiendo casos de psicología para adultos, psicología infantil, psicología para adolescentes, apoyo escolar y logopedia.
Nuestro equipo de psicólogos cuenta con profesionales titulados y con dilatada experiencia. Al frente de la clínica se encuentra la doctora Blanca Castro Valdivia, doctora en psicología con el título oficial de psicóloga especialista en psicología clínica, con amplia formación de postgrado en psicología clínica de niños, adolescentes y adultos, adopción internacional, psicopedagogía, entre muchos otros.

“Clínica psicológica de la Doctora Castro Valdiva en A Coruña. 25 años a tu lado.”

Nuestro equipo de psicólogos en A Coruña cuenta con especialistas en orientación familiar en discapacidad, psicopedagogía, trastornos de la personalidad y trastornos por déficit de atención con hiperactividad entre otros casos relacionados con la psicología infantil, que también involucra a los padres. Inés Ruiz Pérez, nº de colegiada: G-4125, se encarga de esta área.

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José María Rivero, nº de colegiado: G-4111, psicólogo licenciado con máster en psicología clínica y de la salud por la universidad complutense de Madrid cuenta con una gran experiencia profesional en intervención infanto-juvenil, además de en la realización de talleres de modificación de la conducta.

“Un equipo de psicólogos formado solo por profesionales titulados y colegiados.”

Nuestro equipo de psicólogos se completa con Vanessa Formigo Jorge, nº de Colegiada 15/0154, Logopeda diplomada con máster en la infancia y la adolescencia por la Universidad de La Coruña. Vanessa ha completado su formación a través de cursos de postgrado: estimulación temprana, psicomotricidad y lenguaje, trastornos de la voz, etc, ejerciendo de logopeda desde el año 2008 y tratando casos de logopedia en niños, adolescentes y adultos.
El equipo de psicólogos que conforman la Clínica psicológica de la Dra. Castro Valdivia está compuesto, como habéis leído solo por psicólogos titulados, colegiados y con experiencia probada. Confiad siempre el cuidado de vuestra salud a psicólogos profesionales colegiados y titulados, pues es el mejor camino para poder volver a sonreír.

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Nuestro equipo de psicólogos se encuentra en A Coruña, en Plaza de Zalaeta nº 3, detrás del colegio de los Salesianos. Para pedir cita previa, llámanos al teléfono 666 812 286. Si lo prefieres, puedes realizar tu consulta psicológica online desde el confort de tu casa. Te esperamos.

Obesidad

Obesidad y psicología

ObesidadLa obesidad y el sobrepeso son un problema de salud de salud de primer orden en los países desarrollados. Acarrea graves problemas físicos como la diabetes, la hipertensión y las enfermedades cardiovasculares, entre otras.  Y tiene también consecuencias psicológicas relevantes:   baja autoestima, inseguridad, infelicidad, insatisfacción, frustración y sensación de incapacidad. Estas consecuencias psicológicas favorecen la cronificación del sobrepeso; la persona afectada se siente incapaz de  llevar a cabo los cambios necesarios para perder peso y no recuperarlo.

El Instituto para la Salud y la Excelencia Clínica del Reino Unido, organismo de referencia internacional,  recomienda en su guía NICE que el abordaje de los trastornos de la alimentación debe implicar a nutricionistas y psicólogos. Esta  intervención multidisciplinar es generalizada  en los casos de anorexia y bulimia y mucho menos común  en otros pacientes que también la precisan, como los afectados por  sobrepeso y obesidad.

Desde la psicología se han desarrollado programas de  tratamiento eficaces, cuyo objetivo final es el cambio en el estilo de vida de la persona afectada, es decir,  la sustitución de unos hábitos  de alimentación y actividad física inadecuados por otros más saludables.

Las técnicas de autocontrol, relajación y reestructuración cognitiva son fundamentales en este proceso de cambio de hábitos. Con ellas el seguimiento de la dieta es mayor y la probabilidad de recuperar el peso perdido, mucho menor. Nuestros pacientes aprenden a establecer objetivos ajustados, a  mantener la motivación y a identificar y manejar los pensamientos, emociones o situaciones que propician el abandono de la dieta o la recuperación del peso, como la ansiedad, la impulsividad o el auto-engaño.

La confianza en sí mismo y la autoestima se incrementan y la persona se siente cada vez más capaz de lograr y mantener sus objetivos.

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Miedo escénico

Hace unos días se publicaba la noticia de que la cantante Pastora Soler “dejaba su actividad profesional hasta que recuperase la confianza en sí misma”. Es llamativo que una artista con tantos años de experiencia sobre los escenarios desarrolle un miedo escénico; pero es comprensible si repasamos lo que le ha sucedido en los últimos meses.

Sufrió un desmayo en mitad de un concierto y, por recomendación médica, pospuso todos los conciertos de los meses siguientes. Al volver a los escenarios padeció vértigo por lo que volvió a aplazar los siguientes compromisos. Mas adelante realizo varios conciertos con éxito, hasta este último, en el que, según refiere, le “fallaron las fuerzas afectándole, esta vez, incluso a la garganta”.

El “miedo escénico” se caracteriza por un miedo irracional a hablar o actuar en público, y se manifiesta a través de pensamientos negativos, reacciones fisiológicas y determinadas conductas.

La persona que lo padece percibe al público como una amenaza porque pueden rechazarle, cuestionarse su valía o hacerle perder su estatus.

El cuerpo reacciona ante este “peligro” . El aumento de la temperatura corporal, la taquicardia o arritmia, la sudoración, el temblor o rigidez muscular, la sequedad bocal y dificultad para tragar son las reacciones fisiológicas más frecuentes.

Los pensamientos de amenaza y las reacciones fisiológicas interfieren en la actuación de la cantante porque capturan su atención. Ya no está únicamente centrada en su canción, sino dividida entre ésta, los pensamientos negativos y las sensaciones corporales que además de generarle malestar le preocupa que puedan ser percibidas por el público.

Una conducta frecuente en estos casos es la ingesta de fármacos porque atenúan las reacciones fisiológicas.Sin embargo, para superar el miedo escénico lo más eficaz es una terapia psicológica personalizada que combine técnicas de reestructuración cognitiva, relajación, exposición y entrenamiento en habilidades sociales.

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¿Por qué mi hijo no me deja salir?

“No entiendo por qué mi hijo se pone como se pone cuando voy a salir de casa, parece como si pensase que no voy a volver”, “no sé si me está manipulando o es que realmente lo pasa mal”.

Esto es lo que piensan los padres cuando van a salir y el niño se agarra desesperadamente a sus piernas, llora  e incluso se enrabieta,  no se duerme hasta que no vuelven, pregunta insistentemente a dónde van a ir y a qué hora estarán de vuelta,  no quiere quedarse en los cumpleaños si los padres se van, ni a dormir en casa de los amigos o los abuelos.

A estos comportamientos subyace  la creencia de que les puede pasar algo malo a sus padres, de que puede quedarse solo si ellos mueren.  Ante esos pensamientos su cuerpo se activa como si se enfrentara a un peligro real. El corazón se acelera, la respiración se agita y entrecorta, nota opresión en el pecho, un “nudo” en la garganta…En definitiva, un conjunto de sensaciones desagradables que le generan mucho malestar, pero que no sabe definir y expresar.

Para aliviar ese malestar intenta evitar que los padres salgan. Si ellos renuncian a salir las sensaciones desagradables desaparecen y padres e hijo se tranquilizan. Pero el miedo sigue enquistado, condicionando la vida de los padres y del niño.  Éste aprende que para estar a gusto y tranquilo sus padres tienen que estar cerca. No se da la oportunidad de comprobar que cuando sus padres salen no pasa nada, que puede llegar a estar bien aunque esté en casa con otro cuidador.

La terapia psicológica orientará a los padres sobre cómo actuar en estos casos y enseñará al niño  manejar sus emociones negativas y a enfrentarse progresivamente a sus miedos. Las competencias adquiridas le permitirán sentirse más autónomo, seguro y capaz.

 

José Rivero de Aguilar Iglesia-Caruncho

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El lenguaje de la ansiedad: ¿Y si…?

¿Y si me quedo sin trabajo? ¿Y si mi hijo no aprueba el curso? ¿Y si me subo al avión y me pongo muy nerviosa? ¿Y si doy mi opinión y meto la pata? ¿Y si…?

Si continuamente estás anticipando posibles situaciones negativas, si tu pensamiento está invadido por preocupaciones que no puedes controlar…

…y solo de pensar en ello sientes  malestar, tu corazón se acelera, sientes que te falta el aire…

… y tiendes a evitar el enfrentamiento a esas situaciones…

Es muy probable que sufras un problema de ansiedad.

La terapia cognitivo-conductual cuenta con un sólido apoyo empírico y su eficacia está reconocida internacionalmente. La intervención psicológica te permitirá aprender a sustituir los pensamientos ansiógenos por otros más ajustados,  mitigar las manifestaciones físicas de la ansiedad y afrontar las situaciones temidas.

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La atención a niños con dificultades de aprendizaje requiere un abordaje integral.

Los profesionales que trabajamos reeducando problemas de aprendizaje nos encontramos frecuentemente con niños con sentimientos de incapacidad y baja autoestima. Son niños que se comparan con sus compañeros y se sienten inferiores a ellos porque,  progresivamente, van tomando conciencia de que  aprenden más despacio, leen peor o sus escritos tienen más correcciones.

En edades más tempranas esos sentimientos se limitan a la autoimagen como estudiante. Sin embargo, a medida que el niño se  va haciendo mayor, la infravaloración y baja autoestima pueden generalizarse  a toda su persona, dando lugar a una sensación de incapacidad para afrontar los retos de la vida en general.

El trabajo con estos niños no puede obviar las complicaciones emocionales que suelen asociarse a los problemas de aprendizaje. Los profesionales debemos atender a esta doble vertiente,  reeducando las dificultades detectadas e intentando minimizar el daño emocional estimulando la autoestima y seguridad en sí mismo.